Ganarnos la vida no debería costarnos la muerte

En las últimas semanas, varias personas trabajadoras han perdido la vida en sus espacios de trabajo en Ciudad Juárez. Detrás de cada fallecimiento hay una familia, una historia y una vida que debía regresar a casa. La seguridad laboral debe medirse en vidas protegidas, no en discursos.

Desde la Colectiva de Mujeres Rosa Luxemburgo expresamos nuestra profunda preocupación por los recientes fallecimientos de personas trabajadoras dentro de espacios laborales de la industria maquiladora en Ciudad Juárez.

En lo que va de 2026, se han reportado al menos tres fallecimientos dentro de los espacios de trabajo, dos de ellos en las últimas semanas. Detrás de cada cifra hay una familia, una historia y una vida que no debió perderse en el trabajo.

De acuerdo con información difundida por distintos medios de comunicación, durante 2025 se registraron al menos otros tres fallecimientos de personas trabajadoras en espacios laborales maquiladores.

Estos hechos nos obligan a preguntarnos qué está ocurriendo en los centros laborales y si las medidas de prevención, seguridad, salud ocupacional y atención de emergencias están siendo suficientes para proteger a las personas trabajadoras.

Apenas hace unos meses en el 1er Simposio de Seguridad e Higiene Laboral de Index Juárez se puso sobre la mesa la importancia de construir espacios de trabajo más seguros. Sin embargo, la realidad sigue mostrando accidentes y fallecimientos que no pueden normalizarse. Más allá de los diagnósticos, los foros y las declaraciones de intención, es necesario conocer qué medidas concretas se están implementando, cómo se están supervisando y cuáles son sus resultados en la vida cotidiana de las personas trabajadoras.

Por ello hacemos un llamado a las autoridades competentes para realizar una investigación exhaustiva de cada uno de estos casos, identificar posibles factores de riesgo y garantizar que se implementen las medidas necesarias para prevenir nuevas tragedias.

La prevención de riesgos laborales no puede limitarse únicamente a accidentes visibles. La NOM-035-STPS, publicada en 2018 e implementada gradualmente a partir de 2019, reconoció por primera vez la importancia de atender los factores de riesgo psicosocial en los centros de trabajo. Sin embargo, a siete años de su publicación, resulta necesario que las autoridades presenten una evaluación clara sobre sus alcances, cumplimiento e impactos reales en la salud física y emocional de las personas trabajadoras, particularmente en sectores de alta exigencia como la industria maquiladora.

No somos cifras, ni estadísticas ni recursos de producción. No bastan los requisitos administrativos, los foros o hacer declaraciones de compromiso. Necesitamos espacios laborales dignos que protejan la vida y no solo la productividad.

Desde la Colectiva, abrazamos con profunda solidaridad y afecto a las familias y amistades de las personas trabajadoras que hoy nos faltan. Que su memoria se transforme en organización y exigencia: estas vidas rotas tienen que ser las últimas en el espacio laboral. ¡Ni una muerte más en la maquila!

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